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Van quedando atrás esos pequeños problemas que se tornaban tan grandes en la adolescencia. Tornándonos cada vez más serios y responsables, dejamos de transitar por esos interminables pasiillos llenos de "caza bobos", que solían presentarse vestidos de azul: "Ese era el color de la inocencia"Mirar el colosal tanque de Villa Mariana, bailar en la plaza de las banderas que a pesar de nunca lucir una, siempre guardará el rastro de todas las personas lindas que conocí y de las que no tuve el placer de ver. El gran amigo, el peor enemigo, los compañeros de aula y escuela, el primer amor, los sábados en los que estábamos muertos de hambres y un maní calmaba el apetito de 20 muchachas, o la cuenta record de días sin bañarnos por falta de agua (y de ganas de caminar 1 Km para conseguirla). Los días de Huevo frito que se traducían a colas kilométricas, las tinas de helados que Ramón, Carlitos y otros muchos nos robaban para comérselas solos y botar casi la mitad porque no podían más, sabía más rico la maldad de dejarnos "en eso". La charla amena de Nelson. los pilotajes oscuros, los dormitorios sucios, las guardias, el cine, el anfiteatro. Serán imágenes que se aclararán con el tiempo, pero jamás se borrarán de nuestras mentes porque hay cosas que nunca quedan atrás. Tan gris de tantos nombres escritos en las paredes, de tantas suciedades acumuladas en más de 25 años de fundada, tan fea y tan linda en su decadencia... |