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Como somos los humanos, nos sentimos identificados y contentos con todo aquel que ha pasado por lo mismo que uno, los mismos trabajos, la misma escuela, la misma lucha diaria; de allí que haya sido tan fácil unirnos en un chat donde muy pocos nos conocíamos entre sí, por supuesto no faltaron ex parejas, enamorados, antiguos amigos e incluso de la misma graduación. Quiero agradecer a todos por esas casi 4 horas y media de chat, con altas y bajas, con cosas que se caen, que se levanten y que podemos mal interpretar pero todos sabemos que es la conexión. Hablar entre cubanos siempre da de que hablar, y siempre valiendo la redundancia; pudimos descubrir que aunque lejos seguimos nuestros buenos conceptos aprendidos en el IPVCE: solidaridad y ayuda al prójimo, descubrimos que tenemos alma de samaritanos, que nos gusta el bricolaje, que siempre estamos dispuestos a unir las fronteras con países vecinos como puede ser Argentina y por sobre todo que no perdonamos un mal chiste. Dar chucho, para mi alegría sigue siendo nuestro fuerte y sobre todo si se trata de barrios y de paneles solares. Comprendimos que nos cuidamos, que el beber zumo implica una cadena de adicción terrible y que el chocolate de marruecos es muy bueno y que se come; que existen relaciones de 6 años incluso cuando tu suegra te hace comidas afrodisiacas. Tuvimos embajadora en Cuba, asesor financiero en Santiago de Compostela, despistaos que después de media hora saben donde está cada uno y sobre todo tuvimos historias fuera de lugar, de esas que te la cuentas, esperas algo y al final no es nada, de esas tuvimos. Muchas gracias amigos, gracias por las cremitas de cascorro, el maní de Roselló, los precios de la aduana de Cuba, la información siempre brindada, pero muchas gracias sobre todo por estar allí y demostrarnos que aunque no coincidimos en la Vocacional, somos y siempre seremos uno. El éxito de ayer es de todos, muchas gracias Daian, Dario, Li, Karel, Anabel, Katia, Lilly, Boris. Nos vemos en la próxima. |